| Las tablas del bajel despedazadas (señal piadosa y cruel del naufragio) del templo sagrado con las rotas velas quedarán colgadas en las paredes. Del tiempo las injurias perdonadas y las de la fuerza de Orión, estrella de la lluvia, recojo las perdidas ovejas por las riberas del Betis esparcidas. | |
| Volveré a ser pastor, pues marinero no quiere aquel dios que con su saeta espolea los soplos del Austro y las aguas del océano; | |
| provocando al triste son, aunque grosero de esta caña, ya mujer silvestre, tristeza a las fieras y dolor a las peñas. Luis de Góngora |
lunes, 26 de diciembre de 2011
...surca el mar, sin prisas, el bajel...
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Aquel que tiene de escribir la llave,
ResponderEliminarcon gracia y agudeza en tanto extremo,
que su igual en el orbe no se sabe,
es don Luis de Góngora, a quien temo
agraviar en mis cortas alabanzas,
aunque las suba al grado más supremo.